Masillar una pared es un paso fundamental para conseguir un acabado profesional antes de pintar. No se trata solo de tapar huecos, sino de nivelar la superficie para que la luz no revele imperfecciones.
Para realizar un trabajo impecable, sigue estos pasos y utiliza las herramientas adecuadas.
Herramientas y materiales necesarios
Masilla o plaste: Puede ser en polvo (para preparar) o lista para usar (más cómoda para retoques).
Juego de espátulas: Una estrecha (8-10 cm) para cargar la masa y una ancha (20-25 cm) para extender y alisar.
Lija de grano fino: Entre 180 y 240 para el acabado final.
Taco de lijar: Para que el lijado sea uniforme y no queden ondas.
Trapo húmedo: Para limpiar el polvo.
Guía paso a paso
1. Preparación de la superficie
Antes de aplicar nada, la pared debe estar saneada.
Limpia el hueco: Si hay trozos de pintura suelta o yeso desprendido, retíralos con la esquina de la espátula.
Agranda la grieta: Si es una grieta fina, ábrela ligeramente en forma de "V" con la espátula. Esto ayuda a que la masilla penetre mejor y no se caiga al secar.
Elimina el polvo: Pasa un trapo o una brocha seca para que la masilla se adhiera correctamente al soporte.
2. Aplicación de la masilla
El secreto está en aplicar capas finas. Es mejor dar dos manos delgadas que una muy gruesa que pueda agrietarse al secar.
Carga la espátula: Pon una pequeña cantidad de masa en la espátula ancha usando la estrecha.
Aplica con ángulo: Coloca la espátula en un ángulo de unos 45° respecto a la pared. Presiona con firmeza para que la masilla entre en el agujero o grieta.
Alisa el sobrante: Una vez relleno, inclina la espátula casi plana contra la pared y haz una pasada larga para retirar el exceso de material. Intenta que los bordes de la masilla se "difuminen" con la pared original.
3. Tiempo de secado
Este es el paso donde más errores se cometen.
Respeta el tiempo del fabricante (suele ser de 2 a 4 horas para capas finas, pero puede variar según la humedad).
Si la masilla ha mermado (se ha hundido un poco al secar), aplica una segunda mano siguiendo el mismo proceso.
4. Lijado y acabado
Una vez que la masilla esté totalmente blanca y dura:
Lija con movimientos circulares suaves usando el taco de lijar. El objetivo es que, al pasar la mano, no notes dónde empieza la masilla y dónde termina la pared.
Limpieza vital: Retira todo el polvo resultante con un trapo húmedo. Si pintas sobre el polvo de la lija, la pintura se pelará en el futuro.
Un consejo de experto
Si la pared tiene mucha absorción o la masilla es muy porosa, te recomiendo aplicar una mano de imprimación o fijador sobre la zona masillada antes de pintar. Esto evitará que se note "el parche" (un cambio de brillo o textura) cuando termines el trabajo.
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